Lo dice la ciencia

5 formas que son útiles para reducir el estrés pandémico

Sientela!!!

Practicar yoga, salir a caminar y plantear una rutina más allá del trabajo son algunas acciones para mitigar el estrés pandémico. Después de año y medio de crisis sanitaria, la humanidad entró en un limbo extraño. Algunos países desertaron en los esfuerzos por impulsar a sus poblaciones a usar cubrebocas. Algunas empresas están impulsando la vuelta al presentismo, en favor de un esfuerzo ilusorio de ‘recobrar la productividad‘.

Otros líderes, sin embargo, aseguran que el home office llegó para quedarse. Mientras tanto, las escuelas en México están retomando el curso de vuelta a la ‘nueva normalidad’. A pesar de estos cambios, el estrés pandémico sigue a la alza, como una fuerza sostenida, ominosa y omnisciente.

Sentir extrañamiento y ansiedad al entrar a una nueva etapa es normal. Sin embargo, si estos sentimientos se dejan desatendidos,

“salen más tarde en peores formas“, como sentenció Sigmund Freud a principios del siglo XX. Para combatir la incertidumbre y el miedo, existen actividades sencillas que pueden integrarse a la rutina de todos los días. Observando las

medidas de sanidad, pueden ayudar a reducir el estrés producido en esta última fase de la pandemia:

Cambiar de escenario

Estar todo el día frente a una computadora, en un mismo cuarto, es más que desmotivante. Nos hace sentir estancados, como si un letargo pesado se instalara sobre nosotros. No es casualidad. El cerebro resiente esta falta de movilidad, y lo manifiesta con procesos cognitivos ralentizados. Además, se presentan cambios de humor repentinos, dolores de cabeza y, con el tiempo, puede caerse en depresión, explican neurocientíficos de la Universidad de Cambridge.

El organismo no está diseñado para este nivel de sedentarismo. Por esta razón, se recomienda ampliamente cambiar de escenario. Si bien no se trata de mover todo el escritorio de un lugar a otro, intentar salir a caminar, correr o hacer ejercicio al aire libre funciona para reactivar el sistema nervioso.

Practicar alguna disciplina espiritual

Las disciplinas espirituales de este giro favorecen la atención en el presente. La alineación del cuerpo, el equilibrio y la fuerza se practican en el momento, por lo que no hay espacio para enfocarse en otro instante más que el que existe. Por esta razón, el cerebro recupera su estructura y orden, reportan investigadores de la Universidad de California.

De la misma manera, el estrés pandémico desaparece con la actividad física. Al estar en movimiento, ejercitando músculos que tal vez no sabías que tenías, quemas energía que de otra manera se queda almacenada en el cuerpo. A nivel clínico, se ha observado que este tipo de disciplinas traen beneficios a la presión arterial, mantiene al organismo en un peso adecuado y mejoran la postura.

Diseñar una rutina más allá del trabajo

A pesar de que hay personas que consideran el tiempo el libre como un desperdicio, es una realidad que para tener una salud mental sólida es necesario tener espacios de ocio. Gran parte del estrés pandémico que se ha generado durante las olas de Covid-19 están relacionadas con el tiempo en pantalla de las personas. Basta con dedicar media hora a escuchar un podcast, aprovechar un bañito de sol en el balcón o salir a andar en bici. Es una manera de respetar el espacio mental de encuentro con uno mismo.

Reservar un espacio para escribir, o dibujar

Hayley Phelan, corresponsal de salud mental para The New York Times, asegura que empezar dedicar una hora de su día para ‘journaling’ le ha traído beneficios evidentes en su desempeño como periodista.

Las manifestaciones artísticas permiten organizar las ideas. Una vez que el estrés pandémico, el enojo por la pérdida y todos aquellos sentimientos sin nombre que se han quedado atorados logran salir, una sensación de claridad sobrecoge a las personas. Expresar la angustia trae calma.

Re-conocer tu ciudad

Parte de combatir el estrés pandémico es empezar a salir. Después de varios meses de encierro estricto, enfrentarse de nuevo a lo que ya está pasando más allá de los cuatro muros de nuestra habitación es difícil. Sin embargo, sí marca un ritmo diferente, al que a nivel emocional y cognitivo tendremos que habituarnos de ahora en adelante.

Por esta razón, re-conocer la ciudad y las calles activa un discurso diferente. Volver a las cafeterías, caminar los rumbos que antaño nos eran familiares, ir a la tiendita de la esquina, ver a otras personas.

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